Tratamiento de la Ciatica con ozono. Madrid

EL TRATAMIENTO DE LA LUMBOCIATALGIA CON OZONO INTRA-DISCAL

 

La Radiología Médica-Radiol Med 95: 21-24. 1998 Edizioni Minerva Médica-Torino.

OZONOTERAPIA INTRADISCALE NELLA LOMBOSCIALTALGIA

OZONOTHERAPY IN LUMBAR SCIATIC PAIN

  1. Scarchilli, M. Pasquali-Lasagni, M.D’ erme.

I.C.O.T. LATINA (Dir. Del Instituto: Prof. Marco Pasquali Lasagni).

 

 

I.- INTRODUCCIÓN

 

El ozono medical es una mezcla (95% de 02 y 5% de 03) que puede ser utilizada en varias concentraciones y administrada por diferentes vías.

 

Esto nos permite utilizarlo en diferentes especialidades médicas.

 

Cuando utilizamos el ozono de alta concentración actúa como oxidante y desinfectante sobre virus y bacterias.

 

Cuando se utiliza a nivel local, actúa como reepitelizante, por eso, tiene indicaciones en la úlcera y gangrena gaseosa. (11)

 

Por vía sistemíca (autohemotransfusiones) el ozono activa la enzima de los glóbulos rojos que bloquea los peróxidos y radicales libres aumentando el 2,3 difosfato-glicerinato responsable de la liberación de el 02 tisular resultando eficaz en numerosas enfermedades: hepatología, vasculopatía, neoplasia, inmunopatía (S.I.D.A.). (1,5)

 

La ozonoterapia por su propiedad es utilizada desde muchos años en Alemania, Suiza, Europa Oriental, Estados Unidos y Cuba.

 

Las primeras aplicaciones clínicas del ozono para el tratamiento de la lumbosciatalgia se utilizó por vía paravertebral. (7,12)

 

Se pensó que el buen resultado obtenido era consecuencia:

 

  • Del efecto analgésico sobre las fibras del nervio sino-vertebral que innerva la duramadre y las raíces que emergen.

 

  • Otra capacidad es favorecer el flujo del plexo venoso que se presenta cuando hay irritación y compresión muscular.

 

En los años 80 como alternativa de las operaciones se usaba la Quimionucleosis: infiltraciones intradiscales con enzimas proteoliticas (la más conocida la papaina). (6, 8)

 

Los riesgos de reacciones alérgicas en la mayoría de los casos son presumibles. (2,3)

 

Actualmente se ha disminuido la utilización de esa técnica por esta causa, predominando a nivel mundial el procedimiento quirúrgico.

 

El primer autor que utilizó el ozono intradiscal en Italia fue Pietrogrande V. (9,10)

 

Dicen que el ozono reduce el volumen del núcleo pulposo actuando sobre mucopolisacaridos que son ricos en partículas de agua.

 

El ozono rompe oxidando el cross-link de los mucopolisacaridos, favoreciendo la liberación del agua que podría ser reabsorbida en el torrente sanguíneo.

 

En algunos casos que habíamos utilizado el ozono  y que los pacientes no mejoraron, posteriormente fueron operados y en el análisis histológico del disco se comprobó la disminución de la molécula de agua.

 

Se puede así obtener la reducción del material prostruído o herniado responsable del “conflicto disco-radicular”.

 

 

II.- MATERIAL Y MÉTODO

 

Practicamos las infiltraciones intradiscales de ozono en ICOT Latina desde septiembre de 1995 hasta final de diciembre de 1997 a 628 pacientes.

 

En ese trabajo habíamos englobado a 121 pacientes (71 femeninos y 50 masculinos), la edad comprendida entre los 22 años a los 73 años y que tenían un chequeo del tratamiento en un período mínimo de 5 meses y máximo de 2 años.

 

Los pacientes al momento del tratamiento presentaban sintomatología dolorosa aguda lumbar con un tiempo mínimo de 1 mes y máximo de 2 años con signos radiculares resistentes a la terapia médica y física.

 

A todos los pacientes se le realizaron estudios radiográficos descartando patología ósea.

 

En cambio las patologías discales se confirmaron con la T.C. o R.M.N. (en 80% de los casos en el espacio L4-L5).

 

En 16 casos se hizo mielografía y en 24 casos una E.M.G. para una mejor evidencia del sufrimiento radicular. Algunas veces ha sido necesario la utilización de más estudios diagnósticos.

 

Las infiltraciones intradiscales de los primeros 15 pacientes han sido seguidas con el control de la T.C para visualizar directamente la entrada intradiscales del ozono.

 

Actualmente seguimos la técnica Ambulatoria, con las precauciones de una buena asepsia y antisepsia y con la ayuda del Amplificador de imágenes.

 

El tratamiento se hace con una cantidad y a la concentración  según protocolo de  la SIOOT, repitiendo la dosis después de dos días y si es necesario se aplica una tercera a una distancia de tres días.

 

 

III.- RESULTADO

 

Se subdividen los resultados desde el punto de vista clínico y desde el punto de vista del control con T.C. (4).

 

Desde el punto de vista clínico pueden ser:

 

  • BUENO: Cuando hay una franca mejoría que desaparecen todos los signos y síntomas.

 

  • MODERADO: Cuando hay una mejoría y persisten algunos signos y síntomas pero el paciente se puede incorporar a su actividad productiva.

 

  • MALO: cuando persisten los síntomas y el paciente no puede trabajar.

 

Los resultados positivos considerando buenos y moderados es de un 68% (40% buenos y 28% moderados)

 

El 32% de los casos que no tuvieron mejoría, un 10% se operaron, y en el 22% están haciendo tratamiento conservador.

 

Desde el punto de vista del control con la T.C.:

 

  • BUENO: Cuando la reducción del volumen de la hernia es superior a los 50% (para un 36% de los casos.

 

  • MODERADO: Cuando la reducción de volumen de la hernia está comprendida entre 2 y 4 mm. entonces es inferior al 50% (46%).

 

  • MALO: Cuando el volumen de la hernia permaneció invariable (18%).

 

IV.- CONCLUSIONES

 

La técnica del ozono intradiscal en el tratamiento de la lumbociatalgia es fácil, de bajo costo y sin ningún riesgo.

 

El 70% de los pacientes tratados presentaron mejoría de la sintomatología dolorosa.

 

Este porcentaje es similar a los resultados del control de la T.C. el tamaño de la hernia, es directamente proporcional a la sintomatología (si disminuye la hernia disminuye el dolor). El control seguido con examen T.C ha evidenciado mejor resultado en la hernia joven con sintomatología dolorosa iniciada de un mes, sin ninguna aparente diferencia en su localización (en 4 casos una clara mejoria fue verificada en la hernia intraforaminal).

Nosotros estamos convencidos que:

 

SI SE OBSERVAN ESCRUPULOSAMENTE LAS INDICACIONES EN EL TRATAMIENTO Y VALORANDO LOS RESULTADOS EN UN CHEQUEO MÁS PROLONGADO, EL OZONO INTRADISCAL PUEDE SER EN CASOS SELECCIONADOS, UNA VALIDA ALTERNATIVA EN EL TRATAMIENTO DE HERNIA DISCAL.

 

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

  1. Bocci V. Ozonization of blood for therapy of viral disease and immunodeficiences. A hypotesis. Medical Hypotheses 39: 30-34. 1992.

 

  1. Bouillet R. Complications de la chemonucleolyse. Etude de 18.925 dossiers provenant de 155 departament. Comunications congres Orhopaedica Belgica- Bruxelles 22-24 . Mayo 1986.

 

  1. Boulleit R. A comparative survey of complications of surgical-treatment and nucleolysis with chimopapain. Cli Orthop 251: 74-90. 1990.

 

  1. D’erme M, Scarchilli A, Artale AM, Pasquali-Lasagni M. Ozonoterapia intradiscale nella lombosciatalgia. Radiologia Médica Vl. 95-N. 1-2-Pag. 21-24 (Gennaio-febbraio 1988)

 

  1. Garber GE. Cameron DW, Hawley-Foss N e Coll. The uso of ozone treated blood en the therapy of HIV infection and immune disease: a pilot study. AIDS 5: 981-984. 1991.

 

  1. Jabaai GA. Cchemonucleolysis: eight to ten year follow-up evaluation. Clin Orthop 206:18-24, 1996.

 

  1. Jucopilla N, Franzini M. Atti 1 Congresso 29-30 junio 1995. Barcelona-1 Congreso de la sociedad Española de abordajes percutaneos vertebrales.

 

  1. Nordby EJ. Eight to 13 year follow-up evalution of chemonucleolysis patients. Clin Orthop 206: 18-24. 1986.

 

  1. Pietrogrande V. L’ossigeno ozono in ortepedia. Ossigeno-ozono (Organo di informazione della Societá di Ossigeno-ozono terapia) Anno VIII, N.2, 1995.

 

  1. Pietrogrande V. The therapy invliving the infiltration of oxigen-ozone intradisc and interfacet. Atti 1 congreso 29-30 de junio 1995 Barcelona- 1 Congreso de la Sociedad Española de abordajes percuitaneos vertebrales.

 

  1. Rovira Duplaa G. Galindo Planas N. Ozone therapy in the treatment of cronic ulcers of lover extremities. Angiologia 34: 47-50, 1991.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *